25 de agosto de 2013

L2 Capitulo 12: La hermana de la Ira

Creí haber visto a Aileen furiosa cuando discutía con Lequi, pero ahora me daba cuanta que no. Lo que estaba viendo ahora era realmente su lado oscuro, que por cierto nunca pensé que tendría.
Eiriel puso las manos en sus hombro y la miro fijamente, pero ni así ella se tranquilizo, todo lo contrario sus gritos llenaban toda la habitación.
Hace dos días que habían traído al nuevo Angel, pero no nos dejaron verlo, eso le costo trece idas al calabozo a Aileen y varios moretones.
Pero no era por eso por lo que Aileen gritaba, era por el hecho de que el Angel había podido reconocer a medias el lugar, en este mismo instante ya estábamos todos los guardias listos para ir a buscarla si Eiriel daba la orden.
-Tu no iras- Le volvió a gruñir Eiriel. Aileen le volteo la cara de una bofetada y automáticamente las mandíbulas de todos cayeron, la mía incluida. Eiriel solo negó con la cabeza y la tomo de la mano.
-No iremos hoy, hay que hacer un plan. Pero si no te comportas me niego a llevarte y si tengo que encerrate en el calabozo por desacato lo haré- Ella asintió y salio a tropezones del cuarto de Eiriel.
-Ve con ella, lo ultimo que necesitamos es que haga algo estúpido- Me ordeno Eiriel.
Corrí tras de ella sin pensarlo, tampoco quería que se meta es mas problemas. Y últimamente todo lo relacionado con ella eran problemas.
Aileen iba caminando despacio reduje la velocidad y la observe meterse en la cueva, sin dudarlo salto dentro, como si ya lo hubiese hecho mil veces.
Espere unos segundos y entre también, no pensaba seguirla, pero era mi naturaleza, observar y esperar, esa es la primera regla de los guardias, y cuando eres un Angel hay mucho que esperar.
Agudice mi oído para poder seguirla en la oscuridad ya que ella no se había molestado en tomar una antorcha.
Cuando por fin llegue a la gran puerta cerrada pegue mi oreja contra ella y escuche.
-Necesitamos la llave- Gruño una voz masculina, yo no los conocía lo suficiente como para distinguirles la voz. Contuve el impulso de entrar.
-Yo no se donde esta!-
-Eso no importa, dinos de Eileen?- Ahora la voz fue femenina, dulce y suave, supuse que seria Ury.
-Lo único que me han dicho es que esta en América Latina, es algo- Incluso a través de la puerta pude escuchar los pequeños sollozos de Aileen.
-Hermana, mira, si tu encuentras la llave nosotros iremos y la buscaremos, aun si tenemos que entrar en cada casa y revisarla cuarto por cuarto.
-Caeli tiene razón Aileen, te prometo que la vamos a encontrar, ademas somos hermanos, estoy seguro que vamos a poder sentir su poder si estamos cerca-
-Te olvidas que no tenemos alas Ches? Como piensas encontrarla? Acaso robaremos un avión?-
-Si no vas a decir nada interesante cierra la boca Isabelle, o juro que no respondo de mi-
-Chicas! Mi hermana esta probablemente siendo torturada mientras ustedes discuten! Maduren de una maldita vez, no tenemos toda la eternidad-
-Teóricamente nosotros si-
-Una palabra mas, solo una Bel y estallare tu cabeza-
-Caeli!-
-Y tu no te metas John si quieres seguir teniendo la tuya también-
-Caeli, gritado no arreglas nada, solo pones mas nerviosa a Aily y ella no necesita mas nervios-
-Perdón hermana- Se hizo un largo silencio hasta que Aileen hablo.
-No hay algo así como control mental?-
-Tu no podrías hacerlo-
-Es la primera vez que concordare con Isabelle, tu no puedes hacerlo, pero cualquiera de nosotros si-
-Y porque no lo han hecho?-
-La celda tiene alguna clase de bloqueo, algo así como una prisión invisible- Explico quien creí era Ury.
-Pero...- Agrego Isabelle.
-Pero podemos hacer un cambio de cuerpo con alguien de afuera, luego convencer a alguien de que nos diga donde esta-
-Y porque demonios no lo han hecho?!-
-Porque necesitamos tocar a esa persona, y no se si no lo sabes lindura pero no tocamos a nadie, nunca-
-Aquí estoy- Chillo Aileen.
-No creo que quieras hacer eso-
-Es su decisión Isabelle!-
-Quiero, quien?-
-Ven aquí, prometo que no te dolerá-
-Gracias Ury-
Me quede helado sin poder respirar siquiera, esto no era control mental, Aileen estaba allí porque quería, y yo era el idiota mas grande de todos por creerle. Pero no importaba que me hubiese mentido a mi, lo que Aileen estaba haciendo era un complot y preferirá morir antes de verla caer, bajo ninguna circunstancia dejaría que ella cayera.
Abrí las puertas y entre, demasiado tarde, Aileen me tomo en apenas una fracción de segundo y luego todo fue oscuridad.

Abrí los ojos lentamente para ser recompensado con dolor, dolor y mas dolor.
Me incorpore lo mas lento que pude y observe mi entorno.
El dolor que se formo en mi pecho fue mucho mas grande que el de mi cuerpo.
Frente a mi estaban las celdas, todas ellas vaciás.
Corrí lo mas rápido que pude hasta la habitación de Eiriel, odiándome por tener que decirle yo, había sido lo suficiente duro cuando su esposa callo, no podía imaginarme como iba a afrontar esto.
Entre a su habitación sin golpear, como supuse los guardias seguían allí. 
-Tadder?-
-Aileen libero a los Verdaderos, van por Eileen, hay que... Lo que sea! Hay que hacer algo! La harán caer- Cualquiera hubiese dudado de mi palabra, pero Eiriel ni siquiera lo dudo antes de salir corriendo.
Solo una fracción de segundo después me uní a el, codo a codo, como siempre había sido. Poco importaba la sangre, por cientos de años hemos luchado juntos y eso hace nuestra unión mucho mas fuerte que la de los hermanos.
Eiriel no abrió la puerta, se estrello contra ella y emprendió el vuelo, lo seguí, y a lo lejos escuche miles de alas batiéndose. Hasta el fin del infiernos los Angeles iban juntos, sin importar la razón o las consecuencias.
Me gire para contemplar la imagen que mas me gustaba, con la que había crecido, alas blancas recortadas contra el oscuro cielo, formando una barrera irrompible.
Volamos por horas, pero para el segundo día fue demasiado, mis alas sangraban y mi cuerpo entero temblaba.
-Eiriel-
-No Tadder todavía no-
Le seguí el paso un día mas, pero ha estas alturas, habiendo recorrido todo el continente y preguntado a cada persona que encontramos sin conseguir siquiera una pista, me parecía imposible encontrar a Aileen, había que volver y esperar, eso es lo que haría el Jefe de Guardias si al igual que yo no estuviera aterrado de ver a su hija con sus alas teñidas de oscuridad.
Lo tome por el brazo y lo obligue a frenar, el leve ruido de alas atravesando el aire disminuyo hasta apenas ser un susurro.
-No estamos consiguiendo nada, necesitamos dormir y comer. Y esperar, ella confiá en ellos, por lo tanto tu debes confiar en que ella hace lo correcto-
-Es solo una niña, librada a la crueldad del mundo con un puñado se psicópatas-
Lo entendía, lo entendía mas que nadie, Aileen era como una rosa, el mundo la marchitaría y cortaría sus espinas, tomaría todo de ella hasta que no sea mas que cenizas.

L2 Capitulo 11: Mal entendido


Ella salto sobre mi sin pensárselo dos veces, en algún lado del publico Violett grito.
Mi padre la tomo en el aire y le susurro algo, para ser recompensado con uno de sus mejores golpes.
Y en menos de lo que me costo parpadear yo ya no estaba en el suelo, me encontraba volando y atravesando una pared.
Antes de que pudiera siquiera pensar en levantarme ella me tomo por la camisa y volvió a arrojar, me la quede mirando, no había dejado de pensar en lo débil que se veía, pero allí estaba lanzando cuatro rayos hacia mi. Acribillo mi cuerpo a golpes. Iba a morir, después de tres mil años este cuerpo necesitaba un descanso, pero nunca imagine que la chica a la que amaba me lo fuera a dar.
Abrí mi boca para contarle la verdad pero un latigazo de aire me corto la respiración, luego otro y otro.
Eileen se acerco a mi a paso lento y confiado, con una sonrisa en sus labios y su espada en mano.
-Recuerdas las clases Kal? Yo si, y esto se denomina el golpe de gracia-
Cerré los ojos y espere el golpe, el golpe que nunca llego.
Eileen estaba allí, con sus ojos sin vida clavados en mi, pero era completamente distinta de la chica de hace unos segundos, volvía a parecer débil, supuse que la ira se había ido por ahora.
No tenia fuerzas para levantarme, aun así me negué a apartar la vista de ella.
Se arrodillo a mi lado y tomo mi cara entre sus manos, sentí el cosquillo de la curación y me sorprendió que ella supiera hacerlo.
Tire de ella hacia mi y la bese, pero ni siquiera se movió, su respiración siguió lenta y estable.
-Eileen, que te hicieron?- Le pregunte dispuesto a ir por mi idiota primo y matarlo.
-Me mataron, tu lo hiciste Kalén- Disgustada se separo de mi y se fue temblando.
Me quede en el suelo contendiendo las ganas de correr tras ella y gritarle que las cosas no eran como ella pensaba, pero por miedo a su reacción no lo hice, Eileen no me escucharía, por mas que le jurara que no había matado a Athan, ella no me creería.
Tendría que esperar el momento adecuado y aclarar esta mal entendido.
Violett vino corriendo y me ayudo a levantar, no separo ni un segundo la mirada de Eileen, había algo raro en ella.
-Ahora lo entiendo- Murmuro.
-Que entiendes?-
-A que se debe tanto amor, ella es perfecta-
-Violett casi me mata-
-Bien sabes que te lo mereces, aunque no se lo que va a hacer papa-
Seguí la mirada de Violett hacia el escenario para ver a Lucifer tomar la pálida mano de Eileen y sonreirle, como si ella no lo acabara de golpear hace unos minutos y dejarlo en ridículo.
-Voy a bajarle esa maldita sonrisa de rostro- Me escuche gruñir antes de dirigirme hacia el escenario.
Se suponía que un padre no debería mirar así a la prometida de su hijo, ex prometida.
Violett seguía mis pasos casi corriendo y hablando apresuradamente.
-Debes dejarlo ir, ya esta, ¿No te das cuenta Kalén? Lo que sea que hubo ya no existe- Trate de ignorarla lo mas que pude y mi concentre en subir los tres escalones.
Llegue al tiempo de ver a mi padre abrirle una pequeña herida en el dedo indice y introducirlo en su boca, espere a que Eileen lo golpeara, pero en su lugar solo se sonrojo y lo miro a los ojos. Mi adorable padre quito el dedo de Eileen de su boca y le dio una de sus mejores sonrisas mientras la tomaba por la cintura y hablaba con mi primo, este era totalmente ajeno a que su tío trazaba pequeños círculos con su dedo en la espalda de su futura esposa, y que los ojos de ella contemplaban a Lucifer como si fuera un diamante. Eso era lo que mas me molestaba ¿Porque demonios Eileen se lo quedaba viendo así?
-Sabes que no es real- Me susurro Violett tomándome del brazo y arrastrándome fuera de la enorme mansión.
Quise volver dentro y destruir todo, pero no terminaba de procesar la ultima imagen de Eileen y Lucifer.
-No pensaba realmente haberla perdido, pero es obvio que no queda nada de ella-
-Kalén debes entenderla-
-No me pidas que entienda que desee estar con mi padre!-
-Acaso no te has acostumbrado ya? El es Lucifer, se supone que eso debe provocar- Por primera vez escuche la voz de Violett llena de amargura.
-No con mi chica-
-Ella es un pecado Kal, no puedes obligarla a no desear el mal, agradece que todavía le queda la suficiente humanidad como para perdonarte la vida-
-Prefiero morir que verla caer-
-Ve y matate entonces! Eso no cambiara nada, ella es lo que es, no hay nada que puedas hacer. Puedes olvidarla y seguir con tu vida o quedarte aquí lamentándote-
-Algún día Violett, tu también amaras a alguien como yo la amo a ella y comprenderás que para mi ninguna de esas soluciones es suficiente- Violett me miro furiosa.
-Y algún día tu comprenderás que si de verdad la hubieses amado nunca, escucha Kalén, nunca la hubieses lastimado-
-Nunca la lastime!-
-Mataste a su amigo!-
-Fingí matar a su amigo! Quizás tu no lo sepas, pero esos infelices la estaban dejando aparte, nunca le mencionaron del inmenso poder que tiene, le di una oportunidad de escapar, de poder defenderse, no es mi culpa que la desaprovechara- Toda la desesperación me golpeo, tendría que haber sido mas listo, explicarle que con un simple pestañeo podría destruir el mundo, si lo hubiese hecho no estaríamos en este lió.
-No llores Kalén, buscaremos una forma de frenarlo, quizás no por siempre, pero estoy segura que podremos detenerlo un poco-
Limpie las lagrimas de mis ojos y evite mencionarle a Violett que ellos ya lo habían intentado seis veces antes, y que en ninguna pudieron frenar al pecado, solo los tomo y consumió rápidamente hasta dejar un cuerpo vacío, que solo podía hacer una cosa...

24 de agosto de 2013

L2 Capitulo 10: La ira



Esa noche volví a soñar con Athan, creo que esa fue la razón por la que me quede con los ojos abiertos observando la oscuridad. O eso intentaba hacer, por mas que me esforzara no llegaba a distinguir nada y el miedo me tomo, en cierto modo era relajante. Me recordaba que estaba viva y si estaba viva todavía había modo de luchar. Pero otros días en cambio, yo no sentía nada, era como si mi cerebro lo bloqueara todo para impedir que caiga en la locura, y no estaba realmente lejos.
Harta me levante y prendí la luz, observe todos los objetos de la habitación, segundos atrás hubiese jurado que no existían. que me encontraba en una habitación totalmente vaciá.
Decidida a no volver a dormir me metí en el baño. Trate de no pensar en Athan, de no sentir su cuello en mis manos y aun así la imagen estaba ahí, siempre, cada vez que me dormía lo veía morir, y en el día cada vez que pestañeaba el estaba ahí, con la mirada perdida. ¿Habrá sido su ultimo pensamiento arrepentirse de todo? Esperaba que no, que hubiese muerto recordando a su madre.
Luego de bañarme salí de puntillas a buscar mi ropa pero me quede congelada en mitad de la habitación, me acerque lentamente al espejo y me observe la espalda.
Era horrible aun con el pelo cubriéndola, me aparte el pelo hacia adelante y volví a clavar la mirada en el espejo, la herida parecía ocuparlo todo, peor aun todos los huesos de mi espalda se notaban, desde mis costillas hasta mi columna. Deje que mi cuerpo cayera al suelo incapaz de seguir en pie.
El chico, del cual todavía no sabia el nombre, me había prometido que luego que nos casáramos me diría como traer a Athan de vuelta, estaba tan desesperada como para creerle. Pero aun si eso sucediera no creía que todo vuelva a ser como antes, algo se había roto en mi, dudaba de mi capacidad para volver a reír, reír de verdad como antes, cuando cantaba en el auto de Athan y me confundía las palabras o cuando podía derrotar a Kalén, incluso también cuando me burlaba de Tadder y leía las notas de Aileen. En todos esos momentos buenos o malos yo había estado llena de amor, esas no eran personas que me habían comprado o me mantuvieran encerrada, quizás no me gustara estar allí con los angeles, pero aunque sea tenia el amor de mi hermana y mi padre, Eiriel y Aileen me protegían. Ellos no me hubiesen dejado morir de hambre ni congelarme de frío.
Los extrañaba, por mas que intentara mentirme no podía, ahora por fin entendía porque era tan importante que me quedara tras la muralla, aunque una parte de mi sabia que podría haberme defendido, si solo hubiese estado mi vida en juego probablemente yo ya estaría en alguna isla, trabajaría y hasta quizás hiciera amigos. Me pare y golpe el vidrio, no me quería ver mas, no quería ver en el desastre que me había convertido, no quería verme arruinando mi vida de nuevo, los cristales volaron hacia todos lados, algunos se clavaron en mi piel pero los ignore. Fui hasta el armario y tome una de esas batas que tanto odiaba, eran como las que usaba mama, me llegaban hasta los tobillos y a pesar de ser de una tela fina eran bastante calientes.
Sonaron exactamente dos golpes en la puerta, no conteste me tire en la cama mientras el entraba como si mi habitación le perteneciera, de hecho así era, lo que me molesto.
-Que paso?- Pregunto el, de golpe estaba mas furiosa que de costumbre. Contuve el impulso de saltar sobre el y destrozarlo.
-Un terremoto, ten cuidado, puede venir una replica-
-No le veo el chiste- Estaba segura que el podría congelar el agua hablando así, pero de nuevo mi cerebro bloqueo todo sin ser la ira.
-Quizás simplemente no sea un chiste cariño- Llene mi voz de odio apretando fuertemente la almohada.
-Estas teniendo problemas? Sientes que te consume ¿No? Dentro de poco no quedara nada de ti, solo seras ira, como el resto-
-Tu que sabes del resto?- Me interesaba saber algo mas de los otros verdaderos.
-Empezaron como tu, primero pensamientos, luego pequeños ataques, cuando quisieron hacer algo para frenarlo, el pecado ya los había consumido, no pudieron hacer mas que encerrarlos, ellos eran un peligro para los Angeles, incitaban a todos a pecar y nadie se oponía, si ahora mismo tu me dijeras que matara a toda una familia a golpes, yo lo haría, sin dudarlo, es imposible negarse al poder de Los Verdaderos, es algo que te llena, aunque lo que estés haciendo este mal, quedas fascinado, es como estar enamorado de alguien, pero mil veces peor-
-Parece que sabes de ello...-
-Claro, con Kalén los liberamos en una ocasión, pase exactamente tres días sin dormir teniendo sexo con Caeli y Kalén en cambio durmió toda una semana seguida solo porque Ury se lo menciono, estuvieron un mes en el infierno “el mejor mes de mi vida”, al único que no lograron influenciar fue a Lucifer, porque sencillamente es imposible que el peque mas de lo que ya lo hace-
-Lucifer...- Era bastante irónico, yo que era Una Verdadera, supuestamente mas cercana a dios, me había enamorado del mismísimo hijo del diablo. Pero yo ya no amaba a Kalén, el me había roto el corazón de la manera mas sucia y cobarde. El ya no era nada para mi, sin ser el maldito idiota al que quería arrancarle las entrañas.
-Lo conocerás en la boda-
-El ira?- Mi voz sonó demasiado chillona, al parecer Lucifer no era tan reservado como dios.
-Claro con sus... Veintidós... No sus veintitrés hijos-
-Veintitrés hijos?-
-Actualmente claro- Lo mire con los ojos muy abiertos ¿Como alguien en su santo juicio tiene VEINTITRÉS HIJOS? ¿Es que acaso no tenia TV?
-He irán todos?-
-Claro, son mis primos- Mi mandíbula callo, me iba a casar con el primo de mi comprometido, no, Kalén ya no era mi comprometido, pero lo había sido, estaba segura que eso seria ilegal.
-Yo quería una boda pequeña...- Me queje, ese siempre fue el plan, casarme en la playa con nadie mas que mis padres, los padres de mi futuro esposo y claro las madrinas y padrinos, nadie mas, en total no serian mas de diez. Pero si cada caído tenia la cantidad de hijos que Lucifer, mi boda iba a ser la boda del siglo, incluso del milenio.
-Son pocos-
-A que llamas pocos?-
-Mi familia, la tuya y unos amigos-
-Mi familia?-
-Tu padre y tu madre, después de todo esta también es tu boda, incluso Airiel y Aileen tienen una invitación-
-Ya enviaste las invitaciones?- Una sensación de alegría mi recorrió, aunque sea mis padres tendrían algo de que hablar, recordaba la ultima vez que los vi, tan silenciosos como la noche.
-No, a ellos se las enviaremos un mes antes, con los caídos toma mas tiempo ya que tienen agendas ocupadas o están en el otro lado del mundo, literalmente, o en el caso de Lucy en el infierno-
-Y si Airiel y Aileen vienen... Nadie les hará daño cierto?-
-Mi familia es tu familia. Y tu familia es la mía también. Nadie los mirar mal siquiera- El tomo mi mano. Contuve el impulso se soltarme.
<Tranquila, los divorcios existen> Y después de todo era inmortal, puede que el me quisiera hoy pero dudaba que dentro de cien años lo hiciera, menos si le hacia la vida imposible.
-Si alguien los toca y si lo de Athan llega a ser mentira, juro que te matare y me bañare en tu sangre... ¿Lo entiendes cierto?- Pregunte distraídamente, como si no lo estuviese amenazando de muerte.
-Cuento con ello- Concordó el riendo.
-Y Tadder- Agregue pensativa.
-Tadder?-
-El debe ir a la boda- Le explique.
-Eres amiga de Tadder?-
-Si-
-Tadder, Tadder?-
-Alto, pálido, cabello negro, ojos iguales, Tadder. Lo conoces?-
-Claro, es hermano de unos de mis amigos- Lo mire con el ceño fruncido.
-No sabia que tenias amigos angeles-
-Su hermano, Carl, es un Caído, tenemos varios negocios juntos-
-A que te refieres con negocios?- Pregunte, por mi mente bailaba prostitución, trafico de armas, drogas, trata de blancas.
-Trafico de sangre, ya sabes, cazamos a un Angel y le succionamos todo, luego lo vendemos al mililitro cubico, con vender unos diez mililitros alguien podría vivir tranquilamente sin tener que trabajar nunca-
-Entonces si vendes un litro...-
-Por eso no me molesto comprarte, necesito atrapar un Angel y mi fortuna estará como nueva-
-Pero es dinero sucio-
-Tengo otro negocio en mente- Sus ojos brillaron mientras me estudiaba, contuve el impulso de esconderme bajo la sabana.
-Cual?-
-Tu-
-Ni se te ocurra tocarme!- Le grite saltando de la cama.
Maldito hijo de perra, claro que era por dinero, el solo me quería sacarme la sangre y venderla a millones, estaba segura que ni siquiera seria lo suficiente noble como para matarme, esperaría que mi sangre se regenerara y me vaciaría de nuevo. Todo por el maldito dinero, un dinero que por cierto nunca llegaría a gastar.
-No lo haremos si no lo quieres, piénsalo, solo una jeringa y tu tendrías mas dinero que el mismo Lucifer-
-No quiero dinero-
-Segura Eileen? El dinero mueve al mundo, unas solas gotas y ganarías mas que las grandes empresas en toda su vida, piénsalo, podrías comprarte toda America, incluso el mundo si quisieras, los Caídos se matarían en el mercado por lo mas mínimo de tu sangre-
-Lo haré- Ahora fue tiempo de que su mandíbula cayera, y había que admitirlo, el podía ser un gran idiota, pero era el idiota mas caliente del mundo.
-Lo harás?- Pregunto.
-Solo unas gotas-
-Enserio harás esto?-
-Si, anda, trae una jeringa- Conteste convencida.
-Eso no es así cariño, haré una subasta... Dame... Solo dame unas horas y todos estarán aquí- El se acerco a la puerta y freno de golpe.
-Es en serio no, Eileen?- Me encogí de hombros.
-Serán solo unas gotas-
-Eres genial-
El salio apresuradamente.
Me quede mirando el techo, podía hacer esto, y le enviaría todo el dinero a la madre de Athan, no podia soportar la idea de que tuviera que trabajar y dejar al pobre bebe solo, sin mencionar el gasto en pañales y ropa.
Exactamente quince minutos mas tarde vino una chica con una caja, ella no dijo nada, solo me dio el paquete, me quito la cadena y se fue.
Luego de cerrar la puerta apoye mi oído en la caja verificando que no tuviera una bomba.
Cuando supuse que no me iba a explotar en la cara la abrí, para mi suerte solo se trataba de un vestido blanco.
-Como en los viejos tiempos- Murmure, me di cuenta que extrañaba vestir de blanco como cuando estaba en A.D.
Solo había un pequeño papel avisándome que solo tenia cinco minutos.
Me puse rápidamente el vestido y peine mi pelo, ahora seco.
Desee no haber roto el espejo y poder verme.
Era un vestido sencillo, de seda ajustado hasta las caderas y que luego caían en grandes ondas hasta el suelo, pero me incomodaba que no tuviera espalda, coloque mi pelo hacia atrás tratando de tapar las horribles heridas.
-Puedo hacer esto-
Decidí no usar zapatos, con unos tenis quedaría horrible y no estaba segura de poder aguantarme en unos tacos.
Me senté en la cama y espere, ¿Podía ser que hayan venido ya los caídos? ¿Que estuvieran en una sala discutiendo de quien seria mi sangre?
Evite pensar en ello.
La puerta sonó y sin esperar un solo segundo la abrí.
La chica que me había traído el vestido se encontraba allí con el puño en alto y la boca abierta.
-Se ve usted hermosa, señorita- Dijo recuperando la compostura. Tuve ganas de girarme y mostrarle mi espalda, ella no pensaría que soy hermosa si la viera, es mas, me resultaba imposible que creyera que aunque sea era linda en este estado tan demacrado, con ojeras bajo los ojos y huesos marcándose en mis mejillas. Y en este vestido blanco solo me vería mas pálida de lo que ya estoy, si era eso posible.
Ella me quedo mirando unos segundos mas y luego emprendió el viaje, la seguí en silencio.
-El dice que lo espere aquí- Ella abrió una puerta y me señalo con la mano para que tomara asiento.
Le obedecí y me quede muy quieta en uno de los sillones de la exagerada sala. Había pensado que la casa de Kalén era un palacio, pero esto parecía totalmente irreal, estaba casi segura que los marcos de los cuadros y las sillas eran de oro, al igual que los adornos de la gran chimenea y el florero sobre la mesa de té frente a mi.
-Desea algo señorita?- Pregunto la silla mientras me perdía examinando la enorme sala.
-Algo dulce, ¿Tienes esos muffins de chispas de chocolates bañados en chocolate? O helado ¿Hay helado?- Pregunte, si bien ahora me daban una comida decente diaria, no recordaba cuando fue la ultima ve que comí chocolate, lo mas parecido a golosinas que me daban eran todas esas pastillas de vitaminas.
-Olvida lo que dije, cualquier cosa dulce esta bien- Me apresure a agregar, ella rió y abrió una heladera detrás del bar.
-Cierra los ojos- Me ordeno, y lo hice.
Para cuando los volví a abrir había un tazón con helado de chocolate frente a mi.
-Juro que te adoro- Murmure con la boca llena de helado.
-Tu solo come rápido que en cualquier momento vendrán por ti-
Bien podría haber llorado de felicidad, el helado era mucho mas celestial que como lo recordaba.
Para cuando termine una humeante tasa de café me esperaba junto con muffins.
Los devore también sin pararme a preguntar ni agradecer nada. Luego del cesto muffin mi futuro esposo entro con aire burlón.
-Ya te están mimando?- Pregunto hacia la chica.
-La he amenazado de muerte si no me alimentaba como es debido- El rió, sonaba mas a música que a una risa.
-Vamos están todos ansiosos-
-Ya han llegado todos?-
El tomo mi mano asintiendo y llevándome por otra puerta allí donde creía que estaba el resto.
Resulto ser un salón enorme con cientos y cientos de personas ya sentadas y esperando, esperándome a mi.
El me condujo hasta un pequeño escenario y me indico que me sentara.
Trate de no mostrarme tan desconcertada como estaba, había sido no mas de media hora y había podido reunir a montones de caídos, este chico era impresionante.
Me dio una pequeña sonrisa que no correspondí antes de empezar su discurso.
-Señores y señoras, aquí con ustedes nada mas ni nada menos que Eileen Proth, la séptima Verdadera y mi futura esposa- Los caídos gritaron y aplaudieron entusiasmados.
Mi espalda palpito ante la creciente desconfianza.
-Cariño, hay algunas personas con dudas... Serias tan amable de mostraros tus alas?- Lo mire como si me acabara de hablar en japones y luego asentí lentamente.
Me pare y deje de luchar para mantener a mis alas en su lugar, era muy fácil que ellas subieran desde lo bajo de mi espalda y rompieran a la altura de mis omóplatos, suspire ante la sensación de paz y por primera vez en mi vida quise volar, mantenerme junto al viento hasta que mi cuerpo no aguantara mas y mis alas dolieran, nunca había volado, no por mi cuenta propia y me descubrí anhelandolo mas que a nada en el mundo.
Por unos segundos se hizo silencio total, luego empezaron los susurros y poco después todos gritaban para hacerse escuchar.
Trate de observarlos uno por uno pero no pude, me mareaba ver tanta gente junta.
-Silencio! Silencio! Les contare a que han venido... Esta hermosa chica, ha ofrecido donar unas gotas de su sangre a quien hoy de la oferta mayor- La sala fue de nuevo envuelta por el silencio y todo el mundo clavo sus ojos en mi, me negué a dejarme intimidar y mantuve mi vista al frente.
-Así que empecemos, me parece que podríamos empezar con diez mil millones de dolares- Lo mire atónita usando toda mi fuerza para que mi mandíbula no cayera. Debí haber escuchado mal, nadie pagaría esa suma por unas gotas de sangre.
El chico hizo un asentimiento hacia alguien en la multitud.
-Cincuenta mil millones de dolares-
Y en ese instante el silencio se rompió, las ofertas llenaron el aire.
-Sesenta!-
-Cien!-
-Docientos cincuenta!-
-Mil- Mire a esta ultima, quise explicarle que acababa de ofrecer mil millones de dolares por un poco de sangre, pero ella me sonrió y supuse que entendía lo que ofrecía.
Una risa masculina resonó en la sala y hubiese estado casi segura que se trataba de Kalén.
-Novecientos mil- Mi mandíbula se negó a quedarse en su lugar, al igual que la del resto.
Busque al hombre con la mirada y mi mandíbula callo un poco mas si eso era posible. Claro que sabia quien era, aun teniendo los ojos azules, el rostro de Lucifer era una replica exacta del de Kalén, solo que aparentaba unos diez años mas y su cuerpo era mucho mas musculoso.
-Bueno supongo que ya tenemos un ganador-
Lucifer sonrió gentilmente al resto de los caídos y se acerco al escenario, si lo hubiese visto en la calle, hubiese jurado que el era un angel, mas que eso, el bien podría ser un dios, si no fuera... Bueno, Lucifer.
El y mi futuro esposo compartieron una sonrisa cómplice y un pequeño apretón de manos. Luego Lucifer si giro hacia mi y sonrió, tuve que concentrarme en seguir respirando, he aquí por lo que las personas pecan, con Lucifer rondando por el infierno no me molestaría pasar allí varios siglos.
El tomo mi mano y la beso <No te derritas, no te derritas>
No fue hasta que el se giro para hablar con mi actual comprometido que note a Kalén a unos metros de mi mirándome con el ceño fruncido.
Y ahí se rompió el hechizo de Lucifer, salte sobre Kalén, pero el impacto de nuestros cuerpos nunca llego, quede suspendida en el aire tomada por la cintura.
-Suéltame!- Comencé a retorcerme.
-Te ordeno que te quedes quieta- Murmuro Lucifer a mi oído, no se que esperaba el, pero de seguro no que estrellara mi codo en su cara y fuera a por su hijo.
Había pasado semanas, y meses sintiéndome débil, pero todo se esfumo. Solo estábamos yo y mi ira, y queríamos una cosa, la sangre de Kalén.

1 de agosto de 2013

L2 Capitulo 9: Una boda en tres meses

La vi bajar lentamente las escalera luchando contra el vestido blanco, ella parecía asustada. Casi tropieza en el ultimo escalón., la alcance antes que cayera y despertara a todo el mundo.
Estuvo unos segundos sin respiras hasta que me reconoció.
-Por un segundo pensé que...-
-Callate o te escuchara- La cargue hasta su cuarto y deposite en su cama.
-Es muy peligroso lo que haces...- Le reproche, aunque ella ya lo sabia, debía tener buenas razones para escaparse así.
-Kalén vi el sol! Es hermoso-
-El sol no vale tanto como para morir- Violett simplemente no entendía que para Lucifer un hijo que no sigue las reglas es un estorbo, el mismo me había matado varias veces.
-Yo solo... No se que me paso...-
-Viste a ese chico?-
-Si-
-Estas enamorada acaso Lett?-
-No lo se... Como... Ya sabes.... Cuando notaste que te empezó a gustar Eileen? Como se supone que se debe sentir?- Nunca me imagine hablando con mi hermana pequeña del amor, en primer lugar porque yo la sobre protegía y en segundo porque nunca me había enamorado antes.
-Ella me gusto desde el primer momento en que la vi... Estaba sentada al fondo de la clase con su mejor amigos, como toda chica nueva yo quería acostarme con ella, supuse que ella también. Me senté a su lado, después de todo quizás fuera distinta. Luego ella dijo que yo era patético y suspire, siempre era lo mismo, decían que nunca estarían conmigo pero tarde o temprano terminaban rogando. Ella se giro hacia mi y me asesino con la mirada, no la vi, pero podía sentir como el aire vibraba bajo su poder, luego como si nada se giro llamándome miedoso y siguió en lo suyo. Ella despertó mi completa atención, en todo lo que hacia, cada maldito suspiro o pequeña risa por algún chiste de su amigo. Para cuando termino el día me sentí aliviado y triste al mismo tiempo, fui por mis cosas y me metí a la clase de esgrima, y ella apareció allí, el profesor la dejo observar la clase pero nada mas, entonces ella se quedo allí mirando uno por uno a los chicos, luego de un rato se fue, quise quedarme pero salí corriendo tras ella. Se encontraba tranquilamente mirando la lluvia, lo admito involuntariamente había causado la lluvia con la esperanza de poder llevarla hasta su casa, claro ella se negó al principio pero soy realmente insistente cuando quiero y en ese momento era lo que mas quería. La suerte estuvo de mi lado, su madre se había ido sin dejar las llaves. La convencí de venir a casa, prácticamente tenia el juego ganado. Ella no mostró ni el mínimo interés en mi. Se quedo a dormir en casa, ¿Puedes creer que ni siquiera me miro provocativamente? Nada, me convencí de que solo era un poquito mas difícil que el resto. No podía dormir sabiendo que estaba a unas puertas de distancia así que pase gran parte de la noche con el piano. De la nada varios Angeles llegaron, y no se como, y de la nada también ella estaba allí, lo admito, si ella no hubiera llegado no se si estaría vivo ahora, y luego... Ella fue atravesada por la hoja de una espada, hasta ese momento nunca había sentido el verdadero miedo, pero fue verla ahí con toda esa sangre y casi muero Violett, quiera despedazar a quien la lastimo y lo hice, arranque la cabeza de su cuerpo sin dudarlo. Pero ya era tarde, lo único que pude hacer fue sacar la espada de su vientre y hablarle hasta que dejara su cuerpo, le conté toda mi vida, mientras la suya se me iba, le hable de ti, de lo mucho que me hubiese gustado conocerla mas y de como la vida era una mierda, estuve así por horas con los ojos cerrados y sin poder cerrar mi boca, para cuando la volví a ver la herida ya casi no estaba. Su sangre en ese momento todavía era como la de los humanos, así que no pude ver lo que era. Me sentí verdaderamente feliz, pero sabia que debía alejarla, si alguien se enteraba lo que había hecho... Y bueno, fui desagradable con ella, aun cuando esas palabras me dolían mas a mi, deje que Athan me golpeara hasta destrozarme, podía haberme defendido, podía haberlo matando con una mano sola pero no lo hice, me merecía aquello. Trate de contenerme, cada vez que quería hablarle o pensaba en ella le decía algo desagradable, al principio ella discutía pero luego dejo de darle importancia... Me enamore de ella, en algún momento mientras intentaba partirme la cabeza con una silla o rayaba mi BM-
-Como se siente?-
-Amar a Eileen es como meter una navaja en tu pecho y retorcerla a cada instante, es doloroso, pero al mismo tiempo no te atrevés a sacar la navaja porque sabes que la herida que dejara nunca sanara, es morir a cada segundo- Violett se llevo las manos a la boca.
-Yo no quiero morir-
-El amor y la muerte son iguales, llegan sin ser llamados y nos entregan sufrimiento al principio y paz al final-
-Suena como algo horrible-
-Amar es tan malo como no hacerlo, mejor amar y luego sufrir que sufrir sin haber conocido al amor-
-Es muy contradictorio, Kal-
-Violett, vive el presente y no te preocupes por tu futuro, si te tienen que lastimar lo harán y si no esto solo sera tiempo perdido-
Salí del cuarto antes de que ella comenzara con nuevas preguntas que no quería responder, hablar de Eileen dolía demasiado, me moría a cada instante por saber que estaba haciendo.
Me metí en la cama y dormí.
Solo para encontrarla en mis sueños...


Desperté con la sensación de alguien observándome y efectivamente a los pies de mi cama había una chica con sus ojos azules clavados en mi mientras sonreía.
Era una de las características de todos los hijos de Lucifer, grandes ojos azules.
Pero sacando eso, todos teníamos la piel tostada por las altas temperaturas del infierno, esta chica no, era blanca como el papel, su cabello era casi tan corto como el mio y negro.
-Tu debes ser Kalén he venido miles de veces pero nunca he tenido el placer de encontrarte-
-Quizás solo no quería que me encuentren-
-Porque no querrías que te encontrara dulzura?- <Seguramente por esa irritante voz>
-No te gastes cariño, tu no eres mi tipo- Su rostro se desfiguro por una fracción de segundo.
-Cierto, me olvidaba que te gustaban los Angeles, ¿Es necesario que me ponga un vestido blanco y unas alitas?-
La tire sobre mi y la bese.
La chica dio un pequeño gemido, pero al segundo ya no estaba allí.
La observe tirada en el suelo lloriqueando y contuve el impulso de reírme, busque al causante de aquello. Me encontré con la mirada de Violett, ella prácticamente ardía en ira. En mi vida nunca la había visto enojarse. Ella clavo sus furiosos ojos en la chica que todavía estaba en el suelo.
-Sal ya de aquí maldita zorra o conocerás el verdadero infierno-
Violett era la mayor del resto de mis hermanas, por lo tanto la favorita de papa y a quien el escucharía, los años traen confianza.
Violett me abofeteo haciéndome caer contra el colchón inerte, incluso luego de varios segundos no pude moverme, su golpe no fue fuerte pero nunca antes me había gritado siquiera. Pero allí estaba y parecía que quería matarme.
-¿Esto es lo que tu haces? Corres con la primera puta que venga! ¿No te da asco Kalén? Ella es mejor que esto!- Supuse que con ella se refería a Eileen y tenia razón. Pero no me iba a convertir en un intento de monja solo porque ella no este.
-Nunca te creí tan idiota! Actuar por despecho es lo peor que pudiste hacer-
-Por despecho?- Pregunte confundido.
-También vi la invitación Kal...-
-Que invitación?-
-La del ca... O no, ¿Tu no la viste cierto?-
-Que invitación Violett?-
Me pare acorralándola contra la pared.
-Pensé que papa te lo había dicho, lo ha sabido hace algún tiempo...  Faltan tres meses para la boda de Eileen-
Había sido rápido toda mi vida, pero en menos de lo que me costo suspirar ya estaba sobre mi padre con la hoja de la espada contra su garganta. Lucifer también era rápido y me hizo volar varios metros de una patada cuando intente cortarle la cabeza, el ya estaba con su tridente en la mano y este ardia por su ira. Solo un rasguño de esa cosa y caería muerta, pero no me importo mientras me lanzaba sobre el de nuevo.
Ambos sabíamos quien ganaría, mi padre lo dudaría porque a pesar de todo soy su hijo, pero el hace siglos que no era mi padre.
Violett estuvo allí segundos mas tarde con el resto de mis hermanos que me quitaron de encima de Lucifer mientras atravesaba su pecho, gruñí, eso solo le dejaría un rasguño mas tarde.
La rabia hervía en mi interior y solo se calmaría cuando viera a mi padre sin su cabeza, o ambas piernas. 
-Lo has sabido, la mentira tiene patas cortas- Suspiro el, di varios golpes al aire pero no me pude liberar.
-Tu lo sabias! Todo este maldito tiempo! Tienes los minutos contados maldito hijo de perra!- Lucifer me miro sorprendido mientras mordía a uno de mis hermanos. Este me soltó mientras escupía un cacho de su brazo al suelo y volvía contra Lucifer. El me inmovilizo contra el suelo, luche todo lo que pude pero el ere mas fuerte.
-El amor nos vuelve animales, pero a ti te ha vuelto un completo salvaje- Me gruño.
-Romperé todo tu maldito infierno- Force mi voz a tranquilizarte.
-Por esto no te lo he dicho! Te has vuelto un idiota, ¿Quieres saber la verdad?-
Todos mis hermanos se fueron sin ser Violett, Lucifer me soltó y clave mis ojos en el.
-Luther la compro, es de su propiedad, ella fue capturada por los Caídos, da gracias que tu primo gasto su dinero en ella o ya habría muerto-
-Luther? El sabe quien es ella?-
-Claro que lo sabe, parte de esto es para molestarte, y lo ha logrado-
-Matare a ese infeliz- Lucifer me bloqueo la puerta.
-Tu no harás nada, iras conmigo a esa boda y te comportaras-
-No puedes obligarme-
-Que piensas hacer? Tomarla cuando este yendo al altar y llevártela?- La idea no era mala, Lucifer negó y me condujo hasta el sillón.
-Deja que se casen, eso la liberara, estoy seguro que se separaran pronto y tu podrás ir tras ella sin problema-
Era un plan decente, pero la sola idea de Eileen con alguien mas por menos tiempo que sea me enfermaba.
Violett se sentó a mi lado y apoyo una mano en su hombro.
-Si la amas de verdad la esperaras-
Clave mis ojos en ella ¿Y que si se enamoraba de el? ¿Si la convencía de quedarse? ¿Si ella llegaba a amarlo?
Solo quedaba esperar, aunque tenia el consuelo de verla dentro de tres meses, vestida de novia, caminando hacia un altar, para casarse con alguien que no seria yo.